Puerto Tesalónica: mar Egeo
El puerto era mi última parada obligatoria después de una tarde de compras. Me acercaba a dar un paseo por el puerto y me sentaba en alguno de los bancos situados frente al mar a ver el atardecer y el reflejo del sol en el agua.
Era un momento de descanso, ya Tesalónica es muy ruidosa y el puerto era de las zonas más tranquilas del centro de la ciudad. Era mi forma de desconectar y encontrar paz.
Os dejo la ubicación del puerto por si algún día visitáis la ciudad: ubicación.



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